Mosley se pone duro con los pilotos
El presidente de la FIA señala la puerta de salida de la fórmula 1 a los que no quieran pagar la superlicencia
La guerra está abierta y con pocos visos de solución amistosa. Max Mosley, presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), advirtió ayer a los pilotos que «no quieran o no puedan» pagar la superlicencia que «abandonen la fórmula 1 y compitan en otros campeonatos, en los que se pueden ganar muy bien la vida».
El conflicto, muy enquistado en los últimos días con amenazas de huelga incluida, saltó a la luz pública hace unos meses, cuando la FIA aprobó una subida espectacular para acceder a la superlicencia que todo piloto debe tener por participar en la fórmula 1. Los deportistas alzaron la voz exigiendo una rectificación, al considerar que se trataba de un precio abusivo. No en vano, las subidas oscilan entre un 200 y un 350% más que el pasado ejercicio.
Pagos multimillonarios
Para la presente temporada, la FIA obligará a pagar 10.400 euros fijos a cada piloto por adquirir la superlicencia. Pero a este importe habría que sumarle una serie de variables que disparan el precio final. Por una parte, 2.100 euros por cada punto sumado en el Mundial, y además deben contratar una póliza de seguro obligatorio por 2.720 euros. El año pasado el precio era de 1.690 y 447 por cada punto.
Cogiendo la clasificación del pasado curso, el campeón del mundo, Lewis Hamilton, debería pagar 218.920 euros, y Fernando Alonso, quinto, 141.220. Un piloto de clase media como el alemán Timo Glock, que finalizó décimo con 25 puntos, debería hacer frente a 65.625 euros siguiendo el modelo aprobado para la presente temporada.
Ante este panorama, los pilotos respondieron de forma contundente a la FIA. Así, en un comunicado emitido la pasada semana tildaron de «injusto e irracional» el incremento de las tasas por participar en la fórmula 1. Al mismo tiempo, denunciaron que no estaban dispuestos a pagar «las tasas más caras del mundo del deporte».
«Los costes de la superlicencia solo deberían cubrir los gastos administrativos, y no ser ingresos para la federación. La FIA debería reunir fondos suficientes de la explotación de los derechos comerciales. Como principio, los pilotos no deberían ser gravados para financiar los costes de otros», explicó en un comunicado la asociación de pilotos que preside el español Fernando Alonso.
Amenazas y traiciones
Expuesta la negativa a aceptar estos pagos para la presente temporada, los pilotos acordaron de forma unánime que ninguno de ellos iba a pagar la superlicencia como medida de presión, e incluso advirtieron de que se reservan el derecho a huelga, aunque «siempre como último extremo».
Pese a ello, la FIA ha hecho oficial que tres de los veinte pilotos ya han pagado la superlicencia, lo que ayuda a incrementar el ambiente enrarecido en torno a esta polémica. Curiosamente, la Federación no ha querido desvelar el nombre de estos tres supuestos esquiroles, lo que en una parte del mundillo de la fórmula 1 ha sido interpretado como un farol para meter más presión a los pilotos
Presiones
No es la primera vez que Max Mosley responde de forma enérgica ante la posibilidad de boicot por parte de los pilotos. El pasado mes de diciembre, el presidente de la FIA aludió a la inmoralidad de las quejas de los pilotos y respondió afirmando que la solución estaba en que los pilotos debían recortar sus «generosos» sueldos.
«Los pilotos se tienen que bajar el sueldo. Siempre será mejor que ganen un millón en lugar de veinte y no despedir a 500 empleados en las fábricas. Los costes deben bajar antes de que otros constructores se empiecen a sentir inseguros», apuntó Mosley.
Ahora, el presidente de la FIA va más allá. No está dispuesto a negociar con los pilotos y les advierte de que quien no quiera pagar puede irse. «Un piloto que no quiere, o que no puede pagar una superlicencia tiene varias alternativas. Además de la fórmula 1 hay muchos campeonatos en los que un corredor profesional se puede ganar bien, e incluso muy bien, la vida», dijo.
http://www.lavozdegalicia.es/
La guerra está abierta y con pocos visos de solución amistosa. Max Mosley, presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), advirtió ayer a los pilotos que «no quieran o no puedan» pagar la superlicencia que «abandonen la fórmula 1 y compitan en otros campeonatos, en los que se pueden ganar muy bien la vida».
El conflicto, muy enquistado en los últimos días con amenazas de huelga incluida, saltó a la luz pública hace unos meses, cuando la FIA aprobó una subida espectacular para acceder a la superlicencia que todo piloto debe tener por participar en la fórmula 1. Los deportistas alzaron la voz exigiendo una rectificación, al considerar que se trataba de un precio abusivo. No en vano, las subidas oscilan entre un 200 y un 350% más que el pasado ejercicio.
Pagos multimillonarios
Para la presente temporada, la FIA obligará a pagar 10.400 euros fijos a cada piloto por adquirir la superlicencia. Pero a este importe habría que sumarle una serie de variables que disparan el precio final. Por una parte, 2.100 euros por cada punto sumado en el Mundial, y además deben contratar una póliza de seguro obligatorio por 2.720 euros. El año pasado el precio era de 1.690 y 447 por cada punto.
Cogiendo la clasificación del pasado curso, el campeón del mundo, Lewis Hamilton, debería pagar 218.920 euros, y Fernando Alonso, quinto, 141.220. Un piloto de clase media como el alemán Timo Glock, que finalizó décimo con 25 puntos, debería hacer frente a 65.625 euros siguiendo el modelo aprobado para la presente temporada.
Ante este panorama, los pilotos respondieron de forma contundente a la FIA. Así, en un comunicado emitido la pasada semana tildaron de «injusto e irracional» el incremento de las tasas por participar en la fórmula 1. Al mismo tiempo, denunciaron que no estaban dispuestos a pagar «las tasas más caras del mundo del deporte».
«Los costes de la superlicencia solo deberían cubrir los gastos administrativos, y no ser ingresos para la federación. La FIA debería reunir fondos suficientes de la explotación de los derechos comerciales. Como principio, los pilotos no deberían ser gravados para financiar los costes de otros», explicó en un comunicado la asociación de pilotos que preside el español Fernando Alonso.
Amenazas y traiciones
Expuesta la negativa a aceptar estos pagos para la presente temporada, los pilotos acordaron de forma unánime que ninguno de ellos iba a pagar la superlicencia como medida de presión, e incluso advirtieron de que se reservan el derecho a huelga, aunque «siempre como último extremo».
Pese a ello, la FIA ha hecho oficial que tres de los veinte pilotos ya han pagado la superlicencia, lo que ayuda a incrementar el ambiente enrarecido en torno a esta polémica. Curiosamente, la Federación no ha querido desvelar el nombre de estos tres supuestos esquiroles, lo que en una parte del mundillo de la fórmula 1 ha sido interpretado como un farol para meter más presión a los pilotos
Presiones
No es la primera vez que Max Mosley responde de forma enérgica ante la posibilidad de boicot por parte de los pilotos. El pasado mes de diciembre, el presidente de la FIA aludió a la inmoralidad de las quejas de los pilotos y respondió afirmando que la solución estaba en que los pilotos debían recortar sus «generosos» sueldos.
«Los pilotos se tienen que bajar el sueldo. Siempre será mejor que ganen un millón en lugar de veinte y no despedir a 500 empleados en las fábricas. Los costes deben bajar antes de que otros constructores se empiecen a sentir inseguros», apuntó Mosley.
Ahora, el presidente de la FIA va más allá. No está dispuesto a negociar con los pilotos y les advierte de que quien no quiera pagar puede irse. «Un piloto que no quiere, o que no puede pagar una superlicencia tiene varias alternativas. Además de la fórmula 1 hay muchos campeonatos en los que un corredor profesional se puede ganar bien, e incluso muy bien, la vida», dijo.
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