Formula Uno - Automovilismo

 

jueves, octubre 01, 2009

Ferrari, Fernando, Fórmula 1

JUAN CARLOS OTADUY

Cada día, a la hora del almuerzo, los empleados de Ferrari cruzan la Vía Abetone, la calle por donde los más grandes pilotos han desembarcado en Maranello, para almorzar en la cantina de la fábrica. A su paso quedan retazos de la historia de la marca como la carrocería de Tonio Franco -meca del Ferrari clásico- o la entrada al Ristorante Cavallino, propiedad de la marca y centro de peregrinaje ferrarista. A su espalda la oficina del Commendatore, el sobrio despacho donde esperaba a sus estrellas para firmar contrato previa discusión obligada de sus emolumentos, trance que Fernando Alonso ha evitado tras sellar un apretón de manos en Lugano con Henry Peter, abogado y miembro del Consejo de Administración de Ferrari y hombre de confianza de Luca di Montezemolo.

Hoy en día pilotos y técnicos se citan lejos de este edificio de ladrillo -tan reconocible como el Cavallino Rampante- del que cuelgan las siete letras más famosas del automovilismo. Prefieren la calidez del Montana, junto al puente de Fiorano, para compartir un plato de pasta en el templo gastronómico donde oficia Rosella, la Mamma. Como no podía ser de otro modo los fogones se entremezclan con la iconografía, cascos y buzos, de varias generaciones de héroes. Pero domina el comedor una inmensa fotografía de Michael Schumacher abrazado a la dueña, desplegando ambos una espléndida sonrisa, mientras el 'kaiser' hace sus pinitos culinarios apoyado en la auténtica cicerone de Maranello, la llave que guarda el corazón de los tifosi. Rosella es el vivo ejemplo de la gente de la Ferrari, personas cordiales y cercanas que desempeñan su trabajo con entusiasmo, orgullosas de representar de uno u otro modo a la más universal de las empresas italianas. Hoy en día un Ferrari sigue siendo un ejercicio de pasión construido para apasionados, una contradicción provocada por el empeño en mantener la atmósfera artesana del pasado combinada con la más avanzada tecnología. Y pese a que la Gestione Sportiva, el equipo de carreras, sea independiente de la fábrica ambos negocios se complementan y convergen en un sentimiento, un orgullo, que une a millones de seguidores en todo el mundo. Seguidores que sufrieron, sufrimos, veintiún años de penumbra hasta que Schumacher asumió el desafío de reverdecer laureles. Cuando Luca di Montezemolo contrató al germano buscaba relanzar la Scuderia y la propia imagen de la marca, vender en definitiva más coches apoyado en el éxito deportivo. Lo que no imaginaba el Patrón de Italia era el grado de complicidad que alcanzaría con Schumi, al punto de convertirle en su alter ego. Ese rol de representación que borda el alemán deberá ser asumido por Fernando Alonso y, cuando el club de propietarios de turno gire su visita anual a Maranello o cuando la F-1 desembarque en Norteamérica, en China o Japón, el asturiano cumplimentará con esmero a algún destacado cliente del flamante California con la misma dedicación que emplearan Villeneuve, Berger o Prost en otra época. El bicampeón deberá imbuirse de la mística ferrarista y cuidar los gestos, los detalles que tanto importan por estos lares donde aún recuerdan horrorizados cómo Jean Todt se presentó a su primera cita en la fábrica conduciendo un Mercedes plateado, ante el disgusto indisimulado del mismo Montezemolo.

De Alonso, erigido desde hoy en el personaje más popular de Italia y en el objetivo de las críticas más airadas, se espera trabajo y esfuerzo, pues la excelencia se presupone a todo miembro del equipo. Su entrega al volante ya es motivo de admiración entre sus nuevos compañeros y resultará imprescindible para enderezar el rumbo de una nave que comienza a ser presa de urgencias históricas tras haber perdido la inercia ganadora del pasado reciente. Decía Montezemolo hace unos días que Fernando debía conducir para la Scuderia porque exceptuando a Clark, Stewart y Senna los más grandes lo han hecho con orgullo y determinación. Dentro de unos años bastará con reservar mesa en el Montana para hacer balance de su paso por Maranello, si Rosella ha otorgado el protagonismo en su comedor a la fotografía del asturiano será la señal inequívoca de que este se ha ganado el corazón ferrarista. Que así sea, pues cuanto más clamoroso resulte su éxito más habremos disfrutado de los duelos que en el futuro se presuponen épicos entre los iconos de la Fórmula 1 contemporánea, entre un McLaren y un Ferrari. Bienvenido al mito, Fernando, y enhorabuena. Tu llegada cierra el círculo del mejor equipo, el mejor piloto y el más grande espectáculo.

http://www.elcorreodigital.com

Bookmark and Share

 

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de Formula 1 click aqui

 
Si quieres ganar dinero Extra o compara productos Herbalife con descuento, click aqui
Herbalife en Argentina
Herbalife en Bolivia
Herbalife en Chile
Herbalife en Colombia
Herbalife en Costa Rica.
Herbalife en Ecuador
Herbalife en El Salvador
Herbalife en España
Herbalife en EEUU
Herbalife en Guatemala
Herbalife en Honduras
Herbalife en India
Herbalife en Japon
Herbalife en Mexico
Herbalife en Nicaragua
Herbalife en Panama
Herbalife enPeru
Herbalife en Puerto Rico
 
Herbalife en Rep.Dom
Herbalife en Venezuela
Herbalife in Japon
Herbalife in USA